{"id":9502,"date":"2022-03-09T18:44:43","date_gmt":"2022-03-09T17:44:43","guid":{"rendered":"https:\/\/wp.diocesisdejerez.org\/?p=9502"},"modified":"2022-03-09T18:44:44","modified_gmt":"2022-03-09T17:44:44","slug":"homilia-de-monsenor-jose-rico-paves-en-la-celebracion-del-miercoles-de-ceniza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesisdejerez.org\/hemeroteca\/homilia-de-monsenor-jose-rico-paves-en-la-celebracion-del-miercoles-de-ceniza\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda de Monse\u00f1or Jos\u00e9 Rico Pav\u00e9s en la celebraci\u00f3n del Mi\u00e9rcoles de Ceniza"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensar\u00e1\u00a0<\/em>(Mt 6, 18).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De manos de la Iglesia hemos entrado en este tiempo lit\u00fargico fuerte, la Cuaresma, que desemboca en la Pascua, como oportunidad preciosa para volvernos a encontrar de una manera totalmente renovada con Cristo Resucitado. La liturgia se multiplica en este tiempo con abundancia de Palabra de Dios y signos m\u00e1s sobrios, invitaci\u00f3n a orientar nuestro coraz\u00f3n al Se\u00f1or. Y as\u00ed, junto a la Palabra de Dios que se acaba de proclamar, el signo de la imposici\u00f3n de la ceniza nos recuerda que estamos prepar\u00e1ndonos para renovar el encuentro con Cristo Resucitado, renovar las promesas de nuestro bautismo, tener en nuestra mirada de fe el horizonte de la vida eterna, puesto que para esa vida hemos sido creados. Esta preparaci\u00f3n requiere de nuestra parte disposici\u00f3n, docilidad a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Las lecturas de este d\u00eda se abren con una invitaci\u00f3n, que volveremos a escuchar durante los pr\u00f3ximos cuarenta d\u00edas:&nbsp;<em>convert\u00edos al Se\u00f1or de todo coraz\u00f3n&nbsp;<\/em>(Joel 2, 12), hemos escuchado decir al Se\u00f1or por el profeta Joel.&nbsp;<em>De todo coraz\u00f3n<\/em>\u2026 Se nos regala una Cuaresma nueva para que, venciendo nuestra mediocridad, de tal manera nos dejemos tocar por la Gracia del Se\u00f1or, que experimentemos c\u00f3mo \u00c9l mismo renueva nuestro coraz\u00f3n.&nbsp;<em>Convert\u00edos al Se\u00f1or de todo coraz\u00f3n&nbsp;<\/em>(Joel 2, 12).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A esta invitaci\u00f3n le siguen otras expresiones de la Palabra de Dios que nos ayudan de manera concreta a responder a lo que el Se\u00f1or hoy nos pide.&nbsp;\u00abMisericordia, Se\u00f1or, hemos pecado\u00bb<em>&nbsp;<\/em>(cf. Sal 51). Con el Salmo 50, salmo penitencial por excelencia, nos ponemos delante del Se\u00f1or reconociendo que muchas veces hemos pretendido plantear las cosas como si Dios no existiera, quebrando el amor que \u00c9l nos regala, despreciando los dones de su Gracia, no reconoci\u00e9ndole presente en nuestros hermanos, dejando de cumplir aquello que \u00c9l mismo nos concede llevar a cabo. El tiempo de Cuaresma es oportunidad preciosa para crecer en verdad delante del Se\u00f1or. Cuando pretendemos vivir sin \u00c9l, nos destruimos a nosotros mismos y experimentamos la tristeza de la soledad sin Dios.&nbsp;<em>Devu\u00e9lvenos la alegr\u00eda de tu salvaci\u00f3n&nbsp;<\/em>(Sal 51, 14), hemos dicho con el salmista. Convertirse implica siempre proclamar con verdad que somos pecadores, para experimentar la fuerza del amor de Dios que restaura el da\u00f1o que provoca nuestro pecado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Del ap\u00f3stol san Pablo hemos escuchado una exhortaci\u00f3n fuerte:&nbsp;<em>En nombre de Cristo os pedimos que os reconcili\u00e9is con Dios\u2026 es tiempo favorable&nbsp;<\/em>(2 Cor 5, 20. 6, 2). La Cuaresma se nos regala como oportunidad preciosa para reconocernos viviendo ante la presencia del Se\u00f1or y reconocer as\u00ed que cada segundo de nuestra vida es regalo que el Se\u00f1or nos concede para vivir en la plenitud de la alegr\u00eda que \u00c9l quiere para nosotros. Cuando planteamos las cosas al margen de \u00c9l, cuando queremos ponernos en el lugar que solo a \u00c9l le pertenece, es entonces cuando nuestro coraz\u00f3n se empeque\u00f1ece y cae en el ego\u00edsmo y la tristeza que todo lo da\u00f1an.&nbsp;<em>Os pedimos que os reconcili\u00e9is con Dios<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Conversi\u00f3n implica plantear la vida de cara a Dios nuestro Padre,&nbsp;<em>que ve en lo escondido<\/em>&nbsp;(Mt 6, 18), y&nbsp;<em>no practicar la justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos&nbsp;<\/em>(Mt 6, 1). Se nos regala la Cuaresma para que vivamos en verdad. Ya los cl\u00e1sicos de la antig\u00fcedad recordaban que la persona virtuosa es aquella que act\u00faa de igual manera haciendo el bien cuando est\u00e1 sola y cuando se encuentra acompa\u00f1ada. A la luz de la fe, esta afirmaci\u00f3n, que es expresi\u00f3n del reconocimiento de la verdadera virtud, adquiere una dimensi\u00f3n nueva. Nos sabemos en presencia de Dios nuestro Padre y no buscamos, en las cosas del Se\u00f1or, el aplauso de los dem\u00e1s, sino el consuelo que solo Dios nos puede regalar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Comenzamos esta Cuaresma cuando circunstancias exteriores nos invitan a poner un acento especial en nuestra penitencia y en nuestra oraci\u00f3n. Con toda la Iglesia seguimos prepar\u00e1ndonos para vivir con provecho un s\u00ednodo que estar\u00e1 dedicado a una dimensi\u00f3n intr\u00ednseca a la misma Iglesia. Porque la Iglesia es misterio de comuni\u00f3n, los que pertenecemos a ella caminamos juntos, sentimos como propias las alegr\u00edas y tristezas de cada uno de sus miembros. Queremos vivir esta Cuaresma con un coraz\u00f3n ensanchado, reconociendo que en la vida cristiana no avanza en santidad quien pretende plantear la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or a modo de un francotirador, sino quien fortalece sus v\u00ednculos -v\u00ednculos que nacen del amor que el Se\u00f1or nos regala- con nuestros hermanos en el seno de la Iglesia. Dios quiera que vivamos esta Cuaresma como un signo para nuestro mundo de que, en la Iglesia Cat\u00f3lica, los cat\u00f3licos, caminando juntos, estamos en tiempo de penitencia y de oraci\u00f3n, de ayuno y de limosna.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Adem\u00e1s, en nuestra Di\u00f3cesis vivimos esta Cuaresma en el marco de un acontecimiento del que esperamos frutos de renovaci\u00f3n para la vida espiritual de todos nuestros fieles. El pasado 19 de febrero hemos consagrado la Di\u00f3cesis al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y bastar\u00eda tener en cuenta lo que hemos realizado hace poco para ir jalonando las diferentes etapas que la Iglesia nos va marcando en este tiempo cuaresmal, hasta que lleguemos al Viernes Santo y, escuchando el relato de la pasi\u00f3n seg\u00fan san Juan, volvamos a sorprendernos con el testimonio del evangelista, que refiere c\u00f3mo Cristo muerto, colgado sobre la cruz, recibe la lanzada en su costado, del que brota sangre y agua. Esta la fuente a la que debemos acudir para colmar nuestros anhelos, pues s\u00f3lo \u00c9l los puede satisfacer. Pongamos en esta cuaresma especial atenci\u00f3n al Coraz\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, traspasado por nuestros pecados, abierto de par en par para que descubramos los tesoros de su misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y tambi\u00e9n comenzamos la cuaresma experimentando de manera muy cercana el drama de la guerra que a todos nos afecta. No se equivocaba el Concilio Vaticano II cuando afirmaba que en el origen de toda guerra siempre hay un coraz\u00f3n dividido: para edificar la paz, hay que desarraigar las causas de discordia entre los hombres (cf. GS 83). No hay mejor contribuci\u00f3n a la paz que poner unidad y concordia en el propio coraz\u00f3n. Si nos dejemos reconciliar con el Se\u00f1or, si ponemos paz en el coraz\u00f3n y transmitimos esta paz a nuestro alrededor, ayudaremos a vencer los conflictos que llevan a las guerras. Pidamos por el pueblo de Ucrania, sometido especialmente a la prueba, y pidamos al Se\u00f1or ser generosos para atender sus necesidades.&nbsp;<em>Cuando un miembro sufre, todos sufren con \u00e9l<\/em>&nbsp;(1 Cor 12, 26). Vivir la Cuaresma nos debe hacer sensibles a las necesidades de todos los que est\u00e1n padeciendo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es tiempo de gracia. Es d\u00eda de salvaci\u00f3n. \u00a1Que Mar\u00eda Sant\u00edsima, la llena de Gracia, nos ayude a responder, con docilidad al Esp\u00edritu Santo, a tantas invitaciones que la Iglesia, a trav\u00e9s de la liturgia, nos regala!&nbsp;<em>Convert\u00edos al Se\u00f1or de todo coraz\u00f3n&nbsp;<\/em>(Joel 2, 12).&nbsp;\u00abMisericordia, Se\u00f1or, hemos pecado\u00bb&nbsp;(cf. Sal 51).&nbsp;<em>Os pedimos que os reconcili\u00e9is con Dios&nbsp;<\/em>(2 Cor 5, 20).&nbsp;<em>Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensar\u00e1&nbsp;<\/em>(Mt 6, 18).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Nada sin Mar\u00eda! \u00a1Todo con Ella! Que as\u00ed sea.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensar\u00e1\u00a0(Mt 6, 18). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De manos de la Iglesia hemos entrado en este tiempo lit\u00fargico fuerte, la Cuaresma, que desemboca en la Pascua, como oportunidad preciosa para volvernos a encontrar de una manera totalmente renovada con Cristo Resucitado. 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